miércoles, 29 de diciembre de 2010

El viaje - Historia de dos tiempos (Parte 2)



La tormenta se fue haciendo cada vez mas fuerte, ya habia pasado Pilar y la ruta era un desastre. El viento hacia que el auto se sacudiera levemente, pero lo suficiente como para hacer la tarea de manejar muy dificil en el estado de somnoliencia que le causaron los dos calmantes que se habia tomado. Faltaba poco para llegar al Acceso Oeste, pero prefirio detener la marcha, por lo menos hasta que la tormenta amainara un poco. Paro en un puesto de vigilancia de la RP34, el cartel decia "Puesto de vigilancia. Cuartel IV Pueblo Nuevo. Lujan". No era gran cosa, pero serviria para resguardarse un poco de la lluvia. El puesto constaba de dos edificaciones de ladrillo a la vista. En la principal diviso una antena de television satelital. Y encaro hacia esa puerta. Las ventanas estaba cerradas con unos portectores de madera gruesa, todo estaba muy tranquio, no se oian voces desde el interior, sin embargo golpeo tres veces, nadie lo atendio. Estaba bajo techo al menos, el lugar era tan bueno para resguardarse el asi como el auto. Se sento en el piso, apoyo la espalda contra la puerta principal, prendio un cigarrillo y mientras la lluvia caia el espero.
La tormenta parecia interminable, el llevaba apenas abierta su ventanilla, habia prendido un cigarrillo muy a pesar del pedido de su novia. Lo unico bueno que le reconocio a su cuñada fue la idea de comprar esos deflectores de acrilico para las ventanillas, de esa manera podia mantener abierta un poco, fumar y que el agua no entrara. Aunque de no tenerlos hubiese sido lo mismo, puesto que el grueso de la lluvia daba de lleno contra el lado derecho del Escort, este detalle lo animo a bajar un poco mas su ventanilla antes que seguir escuchando quejas por el humo, las cuales considero infundadas y demostro que el humo no permanecia en el auto debido a que era succionado hacia afuera. "Mira ¿ves como sale y no se queda adentro" le dijo al tiempo que aspiraba y luego emitia una bocanada de humo que atrapada por la fuerza de succion del auto era expelida hacia afuera. "Pero queda el olor y eso es asqueroso" retruco ella viendo que ya habia perdido la contienda. Rieron, cambiaron de musica, ella tiro el asiento hacia atras y le dijo "Voy a dormir un ratito amor. Si llueve mucho para en San Andres de Giles y descansa ¿si?" Dicho esto se recosto en el asiento con sus manos en el abdomen y se durmio.

Se desperto por unas fuertes luces rojas y azules y un reflector que dio justo contra su cara. Una figura masculina se dibujo detras del reflector blanco y tapo el haz de luz en su cara. "Oiga. ¿Esta bien?" dija la voz del hombre que a medida que se acercaba se le dejaba ver un uniforme de la policia. El se levanto pronto y explico cual era su situacion y encima todavia no habia parado de llover. Al dejarse ver el oficial lo invito a pasar, penso ver en el rostro joven de un viejo conocido, al tiempo que prendia las luces unos tubos luminiscentes empezaron a parpadear a los costados. Dejando ver que la edificacion era un solo y gran ambiente, cuatro escritorios, dos de cada lado, a ambos costados de la puerta de ingreso dos sillones de dos cuerpos, de un material similar al cuero, uno color marron, el otro verde oscuro, pero ya cuarteados por el paso del tiempo. Un dispenser de agua mineral estaba ubicado sobre el lado derecho del ingreso. Muchos cuadros con fotos adornaban ambas paredes y en el centro un cuadro grande con la imagen de un hombre mayor, canoso, de fuerte mirada y gesto adusto, en una placa de bronce al pie del cuadro se leia "Com. Insp. ARREDONDO Sebastian. 1944 - 2002. Q.E.P.D". El Oficial fue hacia una oficina ubicada en el fondo, lo unico que permitia privacidad en la misma eran las persianas americanas, ya que los ventanales ocupaban la gran parte de la mimsma. Cuando lo invito a pasar vio que una pava estaba sobre un calentador electrico y el oficial en cuestion preparaba el mate.
"¿Te paso un amargo?" Le pregunto. Ya habia caido la noche y todavia seguian con la ronda de mates amargos y lavados. "Este ultimo va con un beso mio" le dijo y beso la base del mate, él lo acepto y tambien beso la base; era un ritual que mantenian desde la vez que el fue a conocer a sus suegros, el ultimo mate era besado en la base por ambos.
Las luces altas del Escort cortaban cono la monotonia de la noche y apenas un silbante aire entraba por la ventanilla que se mantenia apenas abiertas. La tormenta no habia cesado, ni siquiera en intensidad, procuro disminuir mas la velocidad y le pregunto si no queria parar a descansar en Junin. El prefirio seguir, despacio pero prefirio seguir.
La espesa lluvia dificultaba la visual de la ruta, pero no queria detenerse si queria llegar a tiempo para esta con su familia.
Luego de 3 horas de manejo cautoloso a causa del aguacero la lluvia ceso como si corrieran una cortina. A la derecha de la ruta vio lo que era Junin a lo lejos y penso "Le pego hasta a Laboulaye y listo", piso un poco mas el acelerador y el auto con sus dos pasajeros se perdio en la oscuridad de la de la ruta.

"No hay necesidad de salir a la ruta con esta noche tan cerrada" le dijo. "¿No prefiere quedarse hasta el amanecer?" Insistio. El solo contesto con un escuto "No, gracias". Salio a la puerta, estrecho la mano del joven oficial y le agradecio por la gentileza. La tormenta habia cesado y la luna marcaba el camino a seguir, puso en marcha el auto y siguio camino.
Decidio que era momento de probar limites, la RN7 estaba desierta con lo cual no habia tercero que corrieran riesgos. Empezo a apretar suavemente el acelerador y vio como el velocimetro ascendia lentamente hasta llegar a los 180 km/h., el volante se mantenia establ lo que significaba que la direccion tambien. Piso un poco mas y llego a 200 km/h recien al llegar a 207 km/h el volante comenzo a temblar un poco, redujo la velocidad y la mantuvo en 190 km/h. Nadie, ni siquiera un camion a la vista, era como si la ruta fuera solo para el, su auto y sus pensamientos.
"Pensa un poco lo que estas haciendo" le recrimino ella. "Mira a la velocidad que vas ¿Y si nos pasa algo?". Esas frases dieron comienzo a una discucion que continuo por un par de kilometros sin ningun tipo de resolucion.
"No corras tanto que tengo miedo". Era la tercera vez que hacian el mismo viaje juntos y era la segunda vez en ese viaje que le decia esa frase. Tuvo que ceder ante esa extorsion y bajo la velocidad a 160 km/h.
No volvieron a hablar hasta pasando Laboulaye. Tampo pusieron musica. Las ventanillas bajas y un cigarrillo encendido era lo unico que sucedia dentro de ese auto.

Arrojo el segundo atado de cigarrillos por la ventanilla a la altura de Junin. Una vez le habia prometido que dejaria de fumar. El mismo CD sonaba una y otra vez. Parecia que habia un loop de un solo track por momentos, pero no le dio mayor importancia a la musica. Solo queria llegar a destino y terminar con el viaje de una vez y por todas.

CONCLUIRA en 2011



2 comentarios:

Anónimo dijo...

aparentemente, la idea es dejarme eternamente con la intriga.. y con intriga espero el final de la historia
Saludos

Mae dijo...

debo repetir el comentario anterior.. releo la historia.. y sigo esperando el final

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